En el contexto de crisis económica ocurrida el año 2009, donde la tasa de interés de los créditos hipotecarios eran inestables, Banco Itaú lanzó una propuesta única a 12.000 clientes: una tasa de interés de 2,9% durante el primer año y otra tasa de interés preferencial para el resto del período. Claramente, el beneficio que Banco Itaú otorgaba a su cliente eran dividendos más bajos en un año financieramente muy complicado.
Para comunicar la propuesta, di Paola Chile desarrolló una idea que representaba aquella situación de forma directa. La pieza que recibirían los clientes debía trasmitir un concepto claro y genuino: “Todo lo que sube, puede bajar”. También debía generar sorpresa, diferenciarse del resto de los bancos y como todo envío, despertar las ganas de abrirlo.
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